474E0 HEMPEL´S CONTRAFLAM S: Pintura intumescente para la protección eficaz contra el fuego

PROTECCIÓN EFICAZ CONTRA EL FUEGO:

Contraflam S es una pintura intumescente de capa gruesa al disolvente que bajo la acción del calor o de la llama desarrolla una espuma termoaislante protectora de baja conductividad térmica que aisla del fuego y retarda el calentamiento del soporte ya sea de acero o madera.

Este producto cumple con los requerimientos más exigentes de la Norma UNE 23820-1997 (Proyecto de Norma Europea PrEN YYY5-4 elaborada por el Grupo de Trabajo EGOLF), de aplicación en toda la CEE.

Debido al grave problema que pueden representar los incendios en los locales públicos, los organismos oficiales de prácticamente todos los paises europeos han legislado una serie de normas de obligado cumplimiento para aumentar la seguridad.

La Norma Básica de Edificación (NBE-CPI / 96 – BOE nº. 274 de 13/11/1996) sobre “Condiciones de protección contra incendios en los edificios”, promulgada por el Ministerio de Fomento español contempla los aspectos de PROTECCION PASIVA Y ACTIVA CONTRA EL FUEGO en los edificios y/o establecimientos de uso público, y excluye los de uso industrial. Para estos últimos debe tenerse en cuenta el destino final del edificio conjuntamente con la teórica “carga de fuego” que debe soportar, todo ello conjugado con las exigencias locales (ayuntamientos o comunidades autónomas).

Dicha Norma contempla con todo detalle de que manera debe efectuarse la protección pasiva y activa, teniendo en cuenta las diferentes características del local, como son, la superficie, diseño de las diferentes áreas o secciones, áforo, etc. A partir de estos datos, en la memoria del proyecto debe especificarse el tipo de materiales de construcción que deben o pueden utilizarse y la protección contra el fuego que requiere cada uno de ellos.

En el caso de los elementos de construcción, será necesario utilizar materiales que presenten una resistencia (RF) y estabilidad al fuego (EF) acorde con lo que exige la Norma antes mencionada. Cuando se utilizan materiales de construcción resistentes al fuego, como es el caso del hormigón, éste no precisa protección especial alguna, ya que presenta una gran resistencia, no obstante, también tiene sus limitaciones cuando el hormigón se emplea “armado” con materiales férricos.

Sin embargo, cuando se utiliza el acero al carbono procedente de la laminación en caliente su resistencia está limitada por las propias características del material. Se estima que a partir de los 500ºC las propiedades mecánicas del acero empiezan a disminuir considerablemente, se deforma la estructura y se hunde. En un local construido con vigas y pilares de acero y si este no está protegido con algún elemento aislante contra el fuego, el acero alcanza la temperatura mencionada en pocos minutos.

Para evitar que el acero alcance su temperatura crítica debe protegerse
y aislarse con materiales que retarden el calentamiento. Para ello la Norma Básica de Edificación (NBE) indica, en función de la superficie y aforo del recinto, el tiempo máximo que se considera necesario para desalojar el local sin que exista peligro de hundimiento.

Los materiales que pueden utilizarse para la protección y aislamiento del acero son diversos, y entre los cuales están la vermiculita, lana de roca, hormigón, y pinturas intumescentes.

Cuando las pinturas intumescentes están en contacto con un foco de calor o una llama se produce una reacción química que da lugar a un incremento del espesor de pintura de hasta cien veces el original formándose una “espuma” que aisla el acero del foco de calor y hace que se retrase su calentamiento.

Dependiendo del espesor que se utilice de pintura intumescente se tendrá una resistencia (RF) y estabilidad al fuego (EF) de mas o menos minutos y está relacionado directamente con la masividad de la viga o perfil (m-1) que es la relación que hay entre el perímetro (en metros) de la viga o perfil expuesto al fuego y el área de la sección (en m²).

Para determinar el espesor que debe aplicarse en cada una de las piezas, en función de su masividad, la NBE señala que debe hacerse siguiendo la Norma UNE 23093 y 23820, esto es, realizando los ensayos pertinentes para poder obtener unos resultados fidedignos y que sean extrapolables a una situación real.

Actualmente la Norma UNE 23820 que rige es la de 1997 (Proyecto de Norma Europea PrEN YYY5-4 elaborada por el Grupo de Trabajo EGOLF (European Group of Laboratories of Fire) y que es de aplicación en toda la CEE.

Anteriormente a esta Norma existia la UNE 23820 de 1993, que es mucho menos “exigente” que la del 1997, con lo que, la misma pintura, ante una determinada estabilidad al fuengo en minutos (30, 45, 60, 90, etc.) requerida para un proyecto y ante una misma masividad, con la norma de 1997 será necesario más espesor de pintura que con la de 1993 para alcanzar la misma protección.

A todo esto debe añadirse que en todos los casos, y además de lo que indique la NBE deberán tenerse en cuenta las ordenanzas locales que imponen los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas conjuntamente con los Servicios de Extinción de Incendios (Bomberos).

También debe indicarse que en determinados proyectos y principalmente donde las ordenanzas locales son muy rigurosas y estrictas, una entidad independiente de inspección deberá controlar la correcta ejecución de los trabajos.

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